Muchas veces vienen a consulta mujeres con mucha dificultad para llegar al orgasmo en sexo
compartido (y no de forma individual). La premisa: “tengo un problema, hay algo mal en mi”.
¿Hay algo mal en nosotras por este motivo? No lo creo.
Es curioso que la incapacidad para orgasmar se reduzca al sexo compartido. Cada sexualidad
es diferente, y por eso no me gusta generalizar, pero muchas veces esto está muy relacionado
con la dificultad para soltar el control (al final llegar al orgasmo es literalmente dejarse llevar/ir).
Seguramente durante las relaciones sexuales estés pensando en cómo se te ve, en lo que
estás haciendo o harás, en lo que estará pensando la otra persona… ¿El pensamiento más
repetido?: “no voy a llegar/estoy tardando mucho”.
Y es que enfocarnos el sexo como una carrera, siempre ajustándonos a un ritmo que quizás no
sea el nuestro. Tus tiempos, sean cuales sean, deben ser respetados.
Pensar, estar tan en la mente, nos hace conectar con esa hiperalerta, esa sensación de tener
que anticiparnos, de tener que controlar. Y eso, está muy lejos de conectar con lo que estamos
sintiendo en nuestro cuerpo, con nuestro placer.
