Seguro que más de una vez te has sentido algo intranquilo y automáticamente has cogido el
móvil para no sentir la incomodidad. O quizá te haya entrado mucha urgencia por recoger la
casa, hacer “cosas productivas”, o chequear que tus amigos/familia/pareja te siguen queriendo.
A eso lo llamamos evitación experiencial o básicamente, cambiar el foco de nuestra ansiedad
hacia afuera.

Como nos es incómodo sentirla, la metemos “debajo de la alfombra” y pensamos que así se
resuelve. La realidad es que lo que hacemos para evitar esa incomodidad genera un efecto
bola de nieve, y al final la ansiedad o la emoción que tratamos de tapar, se queda sin ser bien
gestionada.

Quizá nos encontremos algo más sensibles, irascibles o inseguros, y es que meter las
emociones debajo de esa alfombra, nunca es inocuo.

La ansiedad es una emoción súper funcional (como todas), es decir, está ahí por algo. Nos
quiere avisar de algo. Si no la atendemos, desconectamos de nosotros mismos y nos va a ser
muy difícil cambiar o atender lo que realmente nos está generando esa incomodidad.
La gestión emocional no siempre es sencilla, pero nos acerca a nosotros mismos y a una mejor
relación con nuestro entorno 🫂

No siempre nos han enseñado cómo hacerlo, en el proceso de terapia podremos aprender de
qué forma hacer hueco a nuestras emociones y cómo ver qué hay “debajo de esa alfombra”. La
incomodidad no está en ver nuestras emociones, si no en la desconexión al no querer
enfrentarlas.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta